Hola, aca estoy, cursando la semana 28 de mi segundo embarazo. Pero este embarazo, como bien lo oi decir, es muy diferente al anterior. La situación personal es diferente, porque ahora soy mamá además de todos los roles anteriores, la situación laboral también fue muy diferente y las responsabilidades en mi vida aumentaron.
El tema que quiero contarles es que desde la semana 22 mi ginecólogo me mandó a hacer reposo casi absoluto. Tengo limitado al mínimo los movimientos diarios, puedo estar sentada o acostada, pero no parada.
Cuando comprendí la magnitud del panorama que tenía por delante hice lo que hago siempre: informarme leyendo y organizandome.

La prioridad era mantener a mi bebé dentro de mi útero a toda costa. Contraté más ayuda en casa (Chef incluido) para no estar sola con mi hija de 18 meses ya que no podía encargarme de ella. Una vez conseguí organizar esto, pase a ocuparme de lo siguiente… la segunda prioridad: mi cabeza.

La segunda prioridad era mantener a mi cabeza ocupada. Con casi 4 meses por delante, en vísperas de las fiestas de Navidad y Fin de Año, y del verano sentí que debía poner un ritmo a mi quietud para no frustrarme demasiado; fije horarios:

a) de mañana con el desayuno: emails, Facebook y diarios nacionales

b) media mañana: me visto, limpio el cutis y me perfumo y quedo presentable para mi misma por el resto del dia. También organizo el almuerzo y las tareas importantes del día en la casa. Juego un rato con mi hija en la cama, leemos libritos y pintamos.

c) al mediodía almuerzo: a veces suben a mi dormitorio a mi hija y comemos juntas. Trato de comer variado y abundante, ya que las embarazadas en reposo tienden a tener menos apetito a causa del ánimo, pero es cuando más necesitamos ser conscientes y comer bien, aunque no haya ganas. Además como hay riesgo de parto prematuro, si estoy mejor alimentada, más chances hay que el bebe tenga buen peso. Si engordo mucho, luego seré una mamá más gordita, jeje.

d) por la tarde no pasa mucho… pero a eso de las 16h tomo la merienda y me distraigo de nuevo con internet o un libro.

e) la cena es temprano: a las 19:30 – 20h ceno, a veces con mi hija en el dormitorio. A esa hora es cuando mi hija cena, entonces aprovecho que todavía esta la ayuda en casa para que me suban a mi también la comida.

 

La realidad es que, pese a mi organización, hay días muy aburridos, hay días de nervios y angustia, y hay otros que termino agotada de tanta «actividad» (ya sean visitas o cosas que me mantuvieron más ocupada de lo normal). Pero lo bueno es que todos los días implican «un día más que mi bebe está creciendo, y un día menos para levantarme de la cama».

 

A nadie le gusta hablar de «lo malo», pero lo cierto es que nadie en mi situación estará felíz y radiante. Es más, es horrible y antinatural. Yo siento que la rutina me ayudó mucho a no estar bajoneada; tengo mis días grises en pleno enero, pero me los permito también. Tocar un poco la cruda realidad me da fuerzas para vivir mejor los siguientes días. En esos días no hago nada de nada… No leo diarios de mañana, trato de no estar mucho con mi hija para que no me vea triste, y así despacito van pasando las horas, y por lo general para después de la merienda ya estoy mucho mejor.

 

Si alguna vez transitan por algo así, les deseo: ánimos, suerte y paciencia. Y no pierdan de vista que lo más importante es llegar al fin del embarazo o lo más cerca de la fecha de parto posible.

 

Salud!!

 

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